Soneto III. A D.
Soneto III. A D.
Canché, Julio
Señor, tu nombre porto con orgullo.
Por mis venas corren tus rasgos, hado
del henequén, del faisán y el venado.
Señor, este nombre que es mío es tuyo.
Señor, muy cerca de tu ocaso bullo,
escucho tu canto: "En paz" del Amado,
que antes decías con voz de granado,
y hoy me estruja que vuelvas murmullo.
Señor, fuiste el mejor hombre conocido,
como la estrella de luz tan fugaz
que opaca el azul cielo desconocido.
Señor, te susurra al final el solaz,
que por tanto tiempo te fue prohibido.
Señor, vida, consuélenme: ¡están en paz!
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